lunes, 11 de diciembre de 2006
La paliza de la ausencia
La paliza de la ausencia El Gobierno podrá decir lo que sea a través del CNE, pero la paliza de la abstención es inocultable, masiva y sin precedentes. Chávez y sus acólitos hicieron campaña hasta el día de ayer, a pesar de las prohibiciones que burlaron sin pudor, ante los mismísimos observadores internacionales que, al parecer, no notaron esa picardía revolucionaria. El país chavista y no chavista le negó su concurso a la fiesta electoral, como la llamó este monumento al cinismo que es Jorge Rodríguez Gómez. La extensión de la jornada después de las 4:00 pm ha sido, en todos los casos, la oportunidad para inflar los resultados; pero lo que la sociedad ha constatado en la calle es la monumental mayoría abstencionista; mayor que cualquiera de la que se tenga memoria en la historia electoral venezolana. El Gobierno ha sufrido una derrota. Ha pasado de tener un parlamento plural a uno cubano, lo cual es una tragedia para el ropaje democrático que pretendía. Si este régimen tuviera alguna mínima vocación democrática, llamaría inmediatamente para buscar una salida a toda la oposición que se abstuvo. No solicitaría a los opositores tibios, más o menos amigos del régimen, sino a aquéllos frontales, que son con los cuales un gobierno que de verdad quisiera dialogar, hablaría. Pero es muy poco probable que lo haga, porque está atrapado en la farsa de hacer creer que es mayoría. El Parlamento que ha resultado no es más que el Ministerio de Asuntos Varios de Chávez. Ahora se plantea para la oposición una lucha por unas elecciones serias y limpias para elegir de verdad una Asamblea Nacional, diferente a la payasada que cuajó ayer. Este objetivo requiere un CNE idóneo, profesional y decente. Para promover la elección de una nueva AN, conquistar un nuevo organismo electoral pasa a ser tarea prioritaria. Y la lucha en la calle tiene, en algún momento, que obligar al régimen a un entendimiento en este campo, si es que en alguna etapa futuro se busca, desea o necesita, una participación electoral sustancial de los ciudadanos. Si Chávez no accede, dada la ceguera con la cual conduce al país, la sociedad democrática le va a desbaratar, como ayer domingo, las artimañas, hasta que el Gobierno se desbarate por el peso de la resistencia popular. Lo más importante de ayer es que la mayor parte de los factores de la disidencia se encuentran en la misma línea. El esfuerzo más importante de los días que vienen es buscar el método para construir una plataforma unitaria. Ayer se dio un espaldarazo nacional al conjunto de los que llamaron a la abstención o se retiraron de los comicios; no fue a un solo factor en particular, sino a todos; de manera que a todos corresponde la responsabilidad de buscar esa plataforma. Nadie, especialmente, es dueño de ese tsunami abstencionista; por lo tanto, es el conjunto el que está obligado a generar una alternativa. No cabe duda de que el Gobierno dará las cifras que emerjan de su real y soberanísima gana. Se sabe que alargar los períodos de votación es la cobertura para inflar las cifras, las cuales serán apadrinadas por algunos observadores revolucionarios. No debe importar demasiado el fraude propagandístico que ha comenzado; lo esencial es que la sociedad sabe que alrededor de 90% de los votantes, según la información de la hora en que se escribe esta nota, le dijo "no" al teatro electoral.
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