lunes, 11 de diciembre de 2006
Castro y Chavez
CASTRO Y CHAVEZ Y EL ASCENSO DE EVO MORALES EN BOLIVIAEl 18 de diciembre, el destino del país más aislado y empobrecido de América Latina pasará a ser el día en que Bolivia podrá estar probablemente en manos de Evo Morales, el candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), un partido de oposición boliviano con un objetivo inequívoco: un régimen izquierdista anti-norteamericano, estrechamente ligado a Cuba y a Venezuela. Encabeza los conteos por diez puntos porcentuales y nada –a no ser un fraude o un golpe militar- parece ser capaz de evitar que Morales impacte el curso de las políticas latinoamericanas y hemisféricas.Morales, un indígena aymará que alcanzó prominencia nacional al organizar a los cocaleros bolivianos (grupo que comprendía sobre todo cultivadores en el nivel de subsistencia) en una fuerza política, ha montado una oposición constante a las administraciones pro-norteamericanas y favorables al libre mercado de La Paz en años recientes. El MAS de Morales, el más disciplinado y organizado de los partidos no tradicionales de Bolivia, forjó y dirigió una coalición de mineros, cocaleros, organizaciones tribales y grupos izquierdistas urbanos que casi alcanzó la victoria en la campaña presidencial de 2002 ante Gonzalo Sánchez de Lozada, educado en los Estados Unidos.Después de perder la elección por unos pocos puntos porcentuales, Morales estuvo a la vanguardia del derrocamiento del Presidente Sánchez de Lozada en octubre de 2003, mediante violentas protestas que lanzaron a los seguidores del MAS contra el ejército de Bolivia, la última barrera institucional frente a la lucha de Morales por el poder. Morales consiguió neutralizar al presidente interino Carlos Mesa (quien había sido el vice-presidente de Sánchez de Lozada, pero que no obstante buscaba ubicarse en un terreno intermedio, como reformador de buena voluntad) y lo anuló mediante la presión sin tregua en las calles y el obstruccionismo llevado a cabo por el MAS y sus aliados en el congreso boliviano, todo lo cual llevó a un frustrado Mesa a renunciar en junio de 2005.El incapaz presidente actual, Eduardo Rodríguez, dejó vacante su puesto de Presidente de la Corte Suprema de Bolivia para prevenir una crisis constitucional y para terminar con las interminables maniobras en torno a la presidencia, llevadas a cabo por legisladores ambiciosos a raíz de la renuncia de Mesa. En su continuo ataque contra cualquier funcionario del gobierno, el MAS ha presentado ya una demanda contra Rodríguez, acusándolo de traición por colaborar con los Estados Unidos en la desactivación de los misiles antiaéreos recientemente eliminados del arsenal de Bolivia. Más aún, el MAS busca impugnar al inepto presidente y descalificarlo para que no pueda regresar a su sede en la corte suprema, dejando así abierto el camino para un candidato apoyado por Morales.Las intrigas y la agitación de la política boliviana no merecerían demasiada atención en el exterior si no fuera por lo que yace bajo la superficie. Detrás del aparentemente interminable caos y contiendas que afectan la vida pública boliviana, opera una coalición internacional bien orquestada y extremadamente paciente, constituida por los elementos más radicalmente anti-democráticos, anti-capitalistas y anti-norteamericanos de la izquierda latinoamericana, reunidos bajo la organización–sombrilla conocida como el Foro de Sao Paulo (FSP). Las organizaciones que son miembros oficiales del FSP van desde partidos políticos convencionales (como el Partido dos Trabalhadores Brasileño), hasta las guerrillas narcotraficantes (por ejemplo, las FARC en Colombia). Más aún, el FSP mantiene estrechos vínculos con regímenes y movimientos de orientación similar en todo el mundo, y especialmente en el Medio Oriente, tal como se puso de manifiesto con la presencia de representantes iraquíes y libios en la cumbre del FSP celebrada en La Habana en diciembre de 2001.Convocados por Fidel Castro en 1990, los miembros del FSP se reunieron por primera vez en julio de ese año en Sao Paulo, Brasil, en una cumbre cuya organización estuvo a cargo del Partido dos Trabalhadores (PT), dirigido en aquel entonces por el Presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva. En el crepúsculo de la Unión Soviética, Castro reconoció la inutilidad de la lucha armada revolucionaria como principal medio de alcanzar el poder, si no podía contar con el apoyo económico y militar de Moscú. En su lugar, los partidos izquierdistas reorganizados poco a poco tomarían el poder y lo consolidarían mediante los mecanismos e instituciones democráticas que ellos mismos trataban, en último término, de minar. La carrera meteórica del antiguo paracaidista Hugo Chávez, que pasó de ser el líder del fallido golpe en 1992 hasta alcanzar la presidencia de Venezuela en 1998 a través de la vía electoral validó la estrategia de Castro y dio impulso a las campañas apoyadas por el FSP en toda América Latina.Como puede leerse en la biografía de Evo Morales, los candidatos y movimientos del FSP han surgido típicamente de los esfuerzos pacientes, de bajo perfil, realizados entre las comunidades de base en los 1990. Morales es indicativo de esta trayectoria, ya que ganó su primera elección al Congreso boliviano en 1997. La estructura disciplinada, aunque descentralizada, del FSP le ha permitido operar entre bambalinas y bajo el radar de Washington, constituyendo poco a poco grupos de seguidores y forjando alianzas, según fueran necesarias para ganar los cargos por elección en los niveles locales, provinciales y otros niveles sub-nacionales en prácticamente todas las democracias latinoamericanas. Una vez que se alcanza la masa crítica y que emerge una crisis política o socioeconómica propicia (normalmente gracias a que el partido de oposición perteneciente al FSP atiza el fuego), aparece en el escenario político un auto-proclamado salvador, en lo que da la impresión de ser una respuesta populista espontánea a un mal real o imaginario, que siempre implica al gobierno norteamericano o a las corporaciones multinacionales norteamericanas. De hecho, el propio aire de espontaneidad hace que las manipulaciones de la maquinaria política del FSP pasen inadvertidas.Más aún, el FSP tiene a su disposición acceso a redes cubanas de inteligencia, diplomáticas y logísticas a lo largo de toda Latinoamérica y más allá, así como recursos financieros clandestinos proporcionados por el régimen de Castro, el cartel de las FARC en Colombia y la administración Chávez en Caracas. Aunque Evo Morales ha negado que reciba ningún tipo de ayuda de Cuba, de Venezuela o de las FARC, el ex-presidente Sánchez de Lozada ha insistido públicamente en que las FARC han estado involucradas en al menos 70 operativos para organizar los desórdenes callejeros que condujeron a su caída. Fuentes en el interior de las fuerzas armadas bolivianas se han referido también a las grandes sumas de dinero que entran al país a través de la valija diplomática de Venezuela, y los muchos contactos entre el agregado militar de Venezuela y los partidarios de Morales.Tales señalamientos parecen todavía más creíbles a la luz del papel de Cuba en apoyo de la campaña de Lula da Silva en Brasil.Evo Morales se beneficia de sus estrechos vínculos tanto con Castro como con Chávez. Morales ha sido huésped del régimen cubano en numerosas ocasiones. En abril de 2005 fue operado de la rodilla en La Habana, y después marchó al lado de Fidel Castro en la demostración anual del 1 de Mayo contra los Estados Unidos. Chávez visitó Cuba durante la estancia de Morales, y se unió a Castro en la planeación de una estrategia para Bolivia.A diferencia del brasileño Lula, más cauteloso, Morales no se ha distanciado de ninguna manera apreciable de sus benefactores en La Habana y Caracas. A mediados de noviembre, Morales reiteró su "respeto” por los líderes de Cuba y Venezuela. Más aún, ha defendido su “intercambio de ideas y experiencias” con Castro como “importante” para su movimiento y partido político. Chávez también se ha ganado la admiración de Morales, particularmente por la forma en la que Venezuela “ha ejercido soberanía sobre sus recursos naturales”.Tales pronunciamientos deberían dejar de lado cualquier esperanza de que Morales moderará su discurso una vez electo. Aunque su retórica ideológica puede desecharse como oratoria izquierdista convencional, el destino de Bolivia bajo un gobierno de Morales podría alterar el balance de poder en América Latina durante las próximas décadas. Bolivia posee 52 trillones de pies cúbicos de gas natural (sobre todo metano), uno de los mayores depósitos del mundo, muy poco explotado. Mientras la búsqueda de los recursos energéticos y la lucha por el control de los mismos se intensifica en todo el mundo, Morales tendrá en sus manos los medios para ejercer una enorme influencia sobre sus vecinos, intimidar a sus enemigos y consolidar su poder en el país. Teniendo a Castro y a Chávez como modelos y aliados, puede ser que los políticos norteamericanos no puedan ignorar a Evo Morales durante mucho tiempo más.Las declaraciones de Morales sobre la nacionalización de los hidrocarburos ha causado un gran malestar no sólo en las multinacionales norteamericanas, sino, y he aquí lo más llamativo en el propio Lula. Morales declaró que le enviaba un mensaje al "compañero Lula" para que se olvidara de las refinerías de Petrobrás.Sabido es que los brasileros no son muy generosos, y un anuncio de este tipo ha sido muy mal recibido por Itamaratí, es por ello que el ejército brasilero se está empezando a concentrar en la ciudad fronteriza de Corumbá.Dentro de la propia Bolivia, Morales no es aún el presidcente oficial, ya que no obtuvo el 50 + 1 de los votos, lo que llevará al Congreso boliviano a proclamar presidente. Si por alguna razón no es proclamado Morales, la guerra civil es inminente, incluso antes de febrero, que es cuando oficialmente se debe reunir el Congreso.La actitudes de Morales y sus declaraciones, no han caído bien en ningún país latinoamericano excepto Cuba y Venezuela. A Chile ya lo amenazó con abrirse paso al océano a la fuerza, amenaza que el gobierno chileno contestó apostando su poderosa flota de guerra y su infantería de marina en la zona.A la Argentina ya la amenazó con subierle el precio del gas a pesar de los esfuerzos del presidente Kirchner en ayuda a Morales. A Perú lo amenazó con solucionar el tema de Arica a la fuerza si fuese necesario. A Paraguay todavía no lo ha amenazado.Saco como consecuencia de toda esta parafernalia verborrágica que, o Morales es un "bluff", y quienes realmente gobernarán Bolivia serán Castro y Chávez o es un hombre que no está en contacto con la realidad y este hecho le puede costar, no sólo a Bolivia, sino a toda Latino América muy caro, ya que será una mecha que encienda un odio interracial e intersocial subyacentes(implementados por el Foro de Sao Paulo) de consecuencias que analizaremos a medida que se vayan conociendo más detalles.Por el momento, ponerse a hacer especulaciones es un ejercicio inútil, desde el momento en que no se sabe a ciencia cierta cuáles son las fuerzas que están actuando realmente en Bolivia.Alvaro Kröger
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