CHAVEZ - LULA DA SILVA - VAZQUEZ
LA NUEVA "DIVERSIDAD" REVOLUCIONARIA
Estrategias post-gramscianas para promover la revolución, complementarias y no homogéneas, requieren un análisis crítico matizado para discernir la fuerza y la debilidad de las izquierdas latinoamericanas
Los presidentes Chávez, de Venezuela, Lula de Silva, de Brasil y Vázquez, de Uruguay, junto con otros mandatarios izquierdistas de la región, han configurado un "abanico" flexible, y no un "eje" rígido (al estilo Berlín-Roma-Tokio), de acuerdo con las estrategias de "diversidad" post-gramsciana debatidas en el Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre. Se trata de estilos complementarios, no homogéneos, de promover la revolución, con una dinámica contradictoria y caotizante que va desconstruyendo las mentalidades, lo cual requiere un análisis más profundo, sin simplificaciones, para hacer una crítica y una oposición eficaces.
Ayer el cambio de estructuras era un objetivo predominante de las izquierdas. Hoy la prioridad parece estar en esa desconstrucción de las mentalidades, con la que se trata de preparar un camino seguro, sin sobresaltos, rumbo al "otro mundo" al que se refiere el slogan del FSM.
De los mencionados presidentes, el único que usa explícitamente el concepto de "revolución" es Chávez, tal como lo hizo en el FSM de Porto Alegre y en otras tribunas; pero aún así, ha introducido una cuota de ambigüedad, alegando que sería preciso "inventar" "tipos de socialismo que no han existido".
Lula se ha restringido a advertir que "nadie se engañe sobre mi fidelidad a mis orígenes" ideológicos; no obstante, a la vez que es parco en conceptos, en los hechos, con su estilo zigzagueante y contradictorio, va impulsando una profunda revolución en las mentalidades y en la sociedad, mucho más profunda, en cierto sentido, que la revolución de las estructuras. En ese sentido, Luiz Dulci, ministro secretario general de la Presidencia de la República, explicó para quien quisiese entender que en la actual coyuntura brasileña "la mayor virtud de un revolucionario es conseguir transformar la vida cotidiana de las personas".
Vázquez, en su discurso de toma de posesión, trató de no despertar del letargo a sectores de centro que, con su voto, le permitieron la victoria, prometiendo avanzar con "la mirada en la utopía", pero evitando "traumas" y "quiebres". Y el ex guerrillero tupamaro José Mujica, senador y ministro, atribuyó a la "cuestión cultural" un papel "fundamental" para la transformación de las mentalidades de los uruguayos, previamente a los cambios de estructura.
Es en el plano de la política externa donde se percibe una mayor homogeneidad estratégica de los mencionados presidentes, que continúan unidos a Cuba por un fuerte cordón umbilical, algo que es altamente sintomático. Chávez mantiene económicamente al régimen de Fidel Castro; Lula le da un fuerte apoyo político (incluyendo recientes acuerdos e "intercambios de experiencias" entre la Agencia Brasileña de Inteligencia, ABIN, y la tristemente célebre Dirección General de Inteligencia, DGI, encargada de promover la subversión en las Américas); y Vázquez, en una de sus primeras medidas presidenciales, reanudó relaciones diplomáticas con el dictador Castro. Tampoco pueden dejar de mencionarse recientes acuerdos de los presidentes Lula y Chávez con China, y la escalada armamentista de Venezuela, comprando aviones, barcos de patrulla y fusiles a Brasil, España y Rusia, respectivamente.
En el plano interno, quien más está avanzando simultáneamente en la revolución de las mentalidades y de las estructuras político-sociales, es el Chávez, consolidando el control sobre los poderes legislativo y judicial, asfixiando a la prensa y a la educación privada, y ejerciendo un torniquete sobre la propiedad. Una reciente ley aprobada en Venezuela, permite a jueces, funcionarios policiales y de la seguridad del Estado cubano, actuar como procónsules en territorio venezolano, con amplias facultades para investigar, capturar y hasta interrogar a cubanos que residan en dicho país, e inclusive a ciudadanos venezolanos que sean requeridos por la justicia castrista. También, el gobierno venezolano ha implementado medidas para llevar adelante una reforma agraria confiscatoria y arbitraria.
El común denominador de todo lo anterior lo constituyen las estrategias de la "diversidad" post-gramsciana del Foro Social Mundial (FSM), que en América Latina van disolviendo mentalidades y carcomiendo estructuras, sin provocar sobresaltos, mediante adecuadas dosis de anestesias psicosociales, rumbo a la meta final anárquica soñada por Marx, a la que ninguno de los mencionados protagonistas ha renunciado. Es en dicha estrategia que radica al mismo tiempo su fuerza (poder envolvente y desconstructor de la "diversidad") y su debilidad (necesidad de la anestesia social como condición para avanzar, que precisa de dosis cada vez mayores para que el paciente no se despierte en medio de la psico-cirugía).
Es también sintomático la profunda afinidad que se está viendo entre las estrategias del Foro Social Mundial y las estrategias de ciertos sectores radicales musulmanes y orientales. La afinidad de estrategias se ha llevado al extremo de realizar intercambios de experiencias "sociales". Lo que más llama la atención es que las realidades de América Latina y Medio y Lejano Oriente no son comparables sociológicamente y poco comparables políticamente. Sin embargo en el FSM los invitados musulmanes , chinos y nor-coreanos aportaron sus esperiencias de lucha anti-imperialista, instando a la "diversidad" caotizante y utópica como forma de la desestabilización globalizada, permitiendo de esta forma la "descontrucción" social, para luego comenzar la "reconstrucción" revolucionaria; término éste que nadie tuvo la amabilidad de explicar.
Alvaro Kröger
lunes, 11 de diciembre de 2006
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