lunes, 11 de diciembre de 2006

Caricaturas sobre Mahoma

Caricaturas sobre el profeta Mahoma

Es muy difícil creer que en algunas provincias alejadas de los centros de vida en el mundo musulmán, donde la mayoría es analfabeta en sus propios idiomas, hayan visto y leído ese pequeño periódico danés donde salieron las viñetas sobre el profeta Mahoma. Mucho más fácil es creer que los líderes musulmanes azuzan y encauzan la rabia y el odio de las masas hacia todo lo que es Occidental, especialmente los Estados Unidos e Israel, que en realidad no intervinieron para nada en la publicación de esas caricaturas. Es muy posible también creer que si las viñetas no hubiesen aparecido esa rabia, esa destrucción, esas bárbaras demostraciones hubieran tenido lugar de todas maneras, utilizando otras excusas. Las caricaturas pueden considerarse de mal gusto ya que el profeta Mahoma es sagrado para más de 1,200 millones de musulmanes, pero los musulmanes son los menos indicados para protestarlo, ya que ellos están todo el tiempo haciendo caricaturas de lo que es sagrado para las otras religiones en el resto del mundo, incluso tienen un precepto que indica matar a quien no acepte el islam. Podríamos eventualmente aceptar que 1,400 años atrás el profeta Mahoma haya ordenado matar a quien no acepte su verdad, también la Iglesia católica lo hizo durante la inquisición, pero el Papa pidió perdón por las iniquidades que en el pasado hizo la Iglesia, ¡en tanto los musulmanes tratan de volver al pasado ahora! Si los musulmanes quisieran de verdad cuidar la reputación de su religión, bien harían en olvidar estas caricaturas y preocuparse más por los musulmanes que degüellan, delante de las cámaras, a sus víctimas que fueron secuestradas, o esos que se ponen un chaleco cargado de dinamita con tornillos, clavos y otros proyectiles y se revientan entre civiles desarmados, mujeres y niños, en su mayoría musulmanes también, creyendo que van directamente al paraíso. De paso, una de las viñetas escandinavas, muestra al profeta Mahoma que levanta una mano y ordena parar a uno de estos suicidas diciéndole: ``Stop! No te mates ahora, ya no tenemos más vírgenes disponibles''. Es axiomático que, si uno quiere que lo respeten, debe aprender a respetar. Si los musulmanes buscan respeto, ya saben por donde comenzar. Podríamos aconsejarles que entre las cosas que merecen prioridad, está el que paren el terrorismo, que derroquen a las tiranías teocráticas, que dejen de temer a la civilización occidental, que la democracia no sólo es votar, sino también tolerar la crítica política y no perseguir a los musulmanes moderados y no olvidar mejorar el trato a las mujeres. El interés del Irán en tener fuerza nuclear no es sorpresivo. Ellos, siendo tan fundamentalistas, tratan de imponer por la fuerza sus ideas extremistas y, para ese objetivo, quieren armarse. Sus misiles y cohetes no sólo pueden llegar a cualquier parte del Medio Oriente donde haya fuerzas de Estados Unidos o ciudades de Israel, sino a los mayores centros europeos, donde causaría una hecatombe mundial. Como dijo nuestro secretario de Defensa, Donald Rumsfeld: Sólo hay una cosa peor que el conflicto armado contra Irán y es que Irán se arme con ojivas nucleares. Hay países y hay personas que no critican por tener miedo a las reacciones de los musulmanes y no por respeto a sus ideas. Debemos comprender que esa situación es mala, los temerosos mueren con cada susto, los valientes pueden morir una sola vez. Todos debemos temer, pero debemos temer solamente a Dios Todopoderoso, que no duerme ni descansa tratando de recordar a todas sus criaturas que la justicia es para todos. Quien antes o quien después deberemos todos aparecer para el juicio final y es ahí donde se determinará cuál espíritu tendrá vida eterna y cual deberá pasar por los horrores del infierno. Quiera el Rey del Universo darnos la sabiduría necesaria para saber todavía, durante nuestra vida sobre la tierra, cuáles son los caminos justos y cuáles los errados, y darnos su ayuda para encontrar la senda de oro, la vereda de la justicia para todos. ¡Amén!

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